La guerra de los bits

Derechos de autor en la era digital

Posts Tagged ‘Hadopi’

12 años después

Posted by Krigan en 9 abril 2011

Hace ya casi 12 años que se inventó el p2p. Intentando parar lo imparable, la industria de contenidos se dedicó ya desde 1.999 a demandar a Napster y otras empresas del p2p, llevándolas a la ruina por sentencia, pero no consiguieron que la gente dejase de descargar. Después, del 2.003 al 2.008, las discográficas estuvieron demandando a decenas de miles de internautas en Estados Unidos, pero tampoco así consiguieron nada.

Lo arriba mencionado es la vía ordinaria de represión legal. Cuando crees que alguien viola tus derechos, lo denuncias, y si el juez te da la razón el culpable recibirá su castigo, de acuerdo con la ley. Pero esto no funcionó, así que la industria empezó a pensar en métodos extraordinarios, como si todo nuestro sistema legal se debiera estirar como un chicle para cumplir con sus deseos.

Por ello, a partir del 2.008 la industria estuvo impulsando en un gran número de países la aprobación de las llamadas leyes de los 3 avisos. Si se detecta 3 veces que la IP de un usuario es usada para descargar, su conexión a Internet será cerrada durante varios meses, dejando sin Internet a toda la familia, incluso si es un vecino el que descarga aprovechando un router wifi mal protegido.

Naturalmente, a las telecos no les gustó la posible pérdida de miles de clientes, incluso si el que descarga es el hijo del titular, o incluso si el que descarga es el vecino. En el 2.008 parecía que medio mundo iba a adoptar las leyes de los 3 avisos, pero el lobby de las telecos empezó a reaccionar, y al final tales leyes se han aprobado en sólo 2 países, Corea del Sur y Francia. En ninguno de ellos los internautas han dejado de descargar, así que había que pensar en otra cosa.

Ya desde el 2.009, viendo que en algunos países como Estados Unidos y España el lobby de las telecos es más poderoso que el suyo, y que en esos países no se aprobaría ninguna ley de los 3 avisos, la industria de contenidos ideó una alternativa: bloquear las webs de enlaces. Lo cual es un pelín absurdo, dado que se puede descargar igual del p2p sin estas webs, pero sí son necesarias para la descarga directa (mientras nadie desarrolle un p2p de enlaces, claro). Como resultado de ello ha sido aprobada en febrero la ley Sinde en España.

¿Servirá de algo? Por supuesto que no, sobre todo si tenemos en cuenta que un organismo administrativo norteamericano llamado ICE ha estado procediendo al bloqueo de nombres de dominio de webs de enlaces desde junio del año pasado, y lo que ha pasado es que tales webs, en lugar de cerrar, en su gran mayoría simplemente han cambiado de nombre de dominio. Y si algún día bloquean su IP, simplemente la cambiarán como han hecho con el nombre de dominio.

En 12 años hemos pasado del uso ordinario del sistema legal a la aprobación de leyes extraordinarias, encaminadas a castigar seas culpable o no, y eliminando a los jueces porque les resultan molestos con sus sentencias absolutorias. Leyes que ya se ha visto que no les funcionan, incluso antes de ser aprobadas en nuestro país se ha comprobado que tales medidas no han servido de nada en otros países.

Asistimos pues al curioso espectáculo de que ahora la industria quiere aprobar en Francia una ley similar a nuestra ley Sinde, porque su ley Hadopi no les va, mientras que en España la industria vuelve a la carga pidiendo una ley como Hadopi, porque ya saben de antemano que la ley Sinde no va a rular. ¿Va a ser esta la principal tarea de los legisladores de todo el mundo los próximos 12 años? ¿Copiar los juguetes rotos de otros países? ¿No deberíamos tener alguna constancia de que una ley va a servir de algo antes de aprobarla?

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Esto lo pagamos todos

Posted by Krigan en 9 octubre 2010

Supongo que recordarán la ley Hadopi. Es una ley francesa en virtud de la cual los internautas del país galo recibirán por correo electrónico un primer aviso si son detectados descargando obras protegidas del p2p. Si son detectados por segunda vez en un plazo de 6 meses desde el primer aviso, recibirán por correo certificado un segundo aviso, y si se les detecta por tercera vez en un  plazo de un año desde el segundo aviso, se les cortará la conexión.

Es decir, todo esto le pasará al titular de la conexión, que no tiene porqué ser la persona que descarga, lo mismo podría ser que el titular sea el padre y el que descarga sea el hijo, o un vecino usando el wifi por la patilla, pero la conexión se la cortan a toda la familia, aunque la mayoría de sus miembros no tengan la culpa de nada.

Esta maravillosa ley iba a entrar en funcionamiento en enero del 2009, pero ha sufrido grandes retrasos por causa de una fuerte resistencia en el parlamento francés, donde Sarkozy tuvo que presentar la ley por segunda vez tras haber sido inicialmente rechazada, unido al hecho de que el constitucional francés posteriormente declaró inconstitucional parte de la ley, lo cual forzó a aprobar una nueva versión de la misma, que también fue declarada parcialmente inconstitucional. Después llegó el desarrollo reglamentario de la misma, siempre bajo la espada de Damocles del constitucional, siempre mirando a ver por dónde se puede bordear la constitución francesa. Entre unas cosas y otras, los primeros avisos no empezaron a ser enviados hasta este mismo mes de octubre del 2010.

Y entonces surgió un nuevo problema. Detectar la dirección IP del que descarga en un p2p público es fácil, pero quien convierte  esa dirección IP en un nombre de titular y envía el primer aviso es el proveedor de Internet, y hubo uno llamado Free que se negó a enviar los avisos. Es comprensible, estamos hablando de millones de identificaciones, y eso cuesta dinero. Así que Free se agarró a un tecnicismo legal para no hacerlo, estaba obligada a identificar a los titulares, pero no a enviar los avisos.

El gobierno francés, tan ansioso como está de reprimir a sus propios ciudadanos, en lugar de esperar a ver si el juez sentencia contra Free, ha preferido llegar a un acuerdo con esta, acuerdo que lógicamente deberá extender al resto de los proveedores franceses. Pagará a las telecos 65 céntimos de euro por IP identificada. Nadie sabe cuánto va a suponer esto, pero se habla de 12 millones de euros.

Esto para empezar, claro, porque las IPs son dinámicas. La IP de una conexión doméstica cambia cada pocos días, y los proveedores son los únicos que pueden realizar tal conversión entre IP descargadora del día tal a la hora cual, y el nombre del titular. Un internauta francés no necesita dejar de descargar hasta recibir el primer aviso, luego puede pasarse 6 meses sin descargar del p2p (hay otros métodos de descarga no cubiertos por esta ley), y después volver al p2p. Para un internauta que actúe así, todos los avisos son primeros avisos, y por cada vez que sea identificado el gobierno francés le pagará 65 céntimos a su teleco.

Estamos hablando pues de un chorro de dinero público que se está yendo por el retrete de un sistema de represión que no va a servir para nada. Para la industria de contenidos todo va bien, la factura no la pagan ellos, pero para el contribuyente la historia es muy distinta, esto le va a costar millones de euros, y va a ser un despilfarro sin fin.

Claro está que podrían cambiar (otra vez más, y van…) esta ley, pero lo cierto es que todo sistema de represión tiene su coste, y alguien tiene que pagar la factura. Los proveedores no van a querer hacerlo, los contribuyentes tampoco. En realidad, quien debería pagar la factura por este sistema extraordinario de represión, pensado para el beneficio de una pequeña minoría, son precisamente los supuestos beneficiarios, esa industria de contenidos que nos asegura que este tinglado chapucero e infumable va a funcionar, que va a detener la mal llamada piratería.

Y no sólo eso. Si le llegan a cortar a alguien la conexión, la cual cuesta digamos 20 euros al mes (en Francia son mucho más baratas que en España), el proveedor dejará de ingresar ese dinero, y va a querer que alguien se lo pague. El cliente al que le han cortado Internet desde luego no va a querer seguir pagándolo y siempre le va a poder decir a su banco que no pague. ¿También esto lo va a pagar el estado? Pueden apostar a que sí, porque llegado el momento, Free o el proveedor que sea le dirá al gobierno francés que no corta la conexión a no ser que este suelte la pasta.

En definitiva, esto lo pagamos todos. Porque si lo tuviese que pagar quien corresponde, la industria de contenidos, ellos mismos dirían que no, que el precio no merece la pena, que la gente va a piratear igual, y que esto es tirar el dinero.

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El cachondeo de Hadopi

Posted by Krigan en 27 junio 2010

Se acerca la hora de la verdad para Hadopi, la ley francesa de los 3 avisos que promete (según la industria de contenidos) acabar con el p2p (que no con la descarga directa). Básicamente consiste en que el internauta que sea pillado descargando una peli o canción del p2p recibirá un primer aviso por correo electrónico, y si es pillado una segunda vez recibirá  un segundo aviso por carta, y si le pillasen la tercera vez, le cortarán temporalmente la conexión.

Explicado así parece muy fácil, ¿verdad? Pero ¿qué significa “pillar al internauta”? Significa que la industria de contenidos detectará la IP desde la que se realiza la descarga. Dado que en el p2p no sólo se descarga, sino que además simultáneamente se suben cachos de la obra que se descarga, eso es tarea fácil, pan comido. Basta con mirar a ver de qué IPs se pueden obtener esos cachos, cosa que la propia red p2p indica. Sólo un problema, que lo único que obtienen es una IP, y una IP no dice mucho.

No dice qué miembro de la familia se bajó la obra, ni si fue un vecino usando tu wifi, ni si tu wifi lo usó alguien que aparcó delante de tu casa mientra hacía la descarga,  ni si tenías metido en tu ordenador un malware que hizo que un chino o un pakistaní se bajasen la obra usando tu ordenador como intermediario.

Los genios que han inventado Hadopi tienen una fácil solución para ello. El titular de la conexión es responsable de la misma, y punto final. Da lo mismo quién haya descargado la obra, el culpable es el titular de la conexión si no tomó las medidas adecuadas para evitarlo, así que se le cortará el Internet igualmente, aunque no haya hecho nada.

Como sistema de justicia es ejemplar, se castiga al que no hizo nada, y también, por la misma razón (por no haber hecho nada) al resto de su familia. La responsabilidad legal ya no es por haberse bajado la obra, sino por no haberlo impedido.

Naturalmente, por esa regla de tres, le podrían cortar la conexión al mismísimo Sarkozy. A fin de cuentas, seguro que él tampoco ha hecho nada. Así que los genios de Hadopi refinaron un poco más el asunto. Si instalas en tu ordenador un soft especial, un soft espía encargado de vigilar que no hagas nada malo, entonces te salvas del castigo.

Por supuesto, dado que en un hogar suele haber más de un ordenador, resulta perfectamente posible instalar el spyware en uno de los ordenadores, y usar otro para el p2p. Este “huequecito” en la ley convierte a Hadopi en un cachondeo. La ley definitiva, la que acabará con el p2p, se elude simplemente teniendo 2 ordenadores en casa. Y si tienes sólo uno, siempre puedes instalar el soft de Hadopi en una máquina virtual.

Claro está que estas trivialidades técnicas importan poco, porque a día de hoy, cuando Hadopi está a punto de empezar a ser aplicada, no se sabe cuál será ese soft Hadopi, ni qué características tendrá. Que sepamos, ni siquiera han empezado a hacer tal programa.

Son detalles sin importancia, lo importante es empezar a mandar los primeros avisos cuanto antes, aunque no tengan ninguna validez legal si ese soft no está disponible. No obstante, nos preguntamos cómo es que el spyware Hadopi no está listo ya, ¿será que no tenían programadores para hacerlo?

Si sacan ese programa, malo porque todo el mundo se lo va a instalar en uno de sus ordenadores, o en una máquina virtual, y con ello quedarán eximidos de toda responsabilidad legal por el p2p. Y si no lo sacan, malo también porque los avisos no serán válidos hasta que el programa no esté disponible. Tenemos pues una ley que no te condena por descargar, sino por no tener instalado determinado soft, un soft que no existe, y por tanto, según la propia ley, no te pueden condenar.

Mister Bean no lo habría hecho mejor. Sin duda, esta es la ley que acabará con el p2p.

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