La guerra de los bits

Derechos de autor en la era digital

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Copiar o robar

Posted by Krigan en 16 abril 2010

Nos asegura la industria de contenidos que copiar la obra sin permiso del autor es lo mismo que robar. Nos lo aseguran mil y una veces, como si repetir una mentira hasta la saciedad la convirtiese en realidad. Sin embargo, para que 2 cosas sean lo mismo, es necesario que no haya ninguna diferencia entre ellas. ¿Hay alguna entre copiar y robar?

Son muchas las diferencias, pero sólo voy a mencionar 3. La primera es que el robo siempre causa una disminución en el patrimonio de la víctima. Si le robo un tomate a un agricultor, este tendrá un tomate menos. Por el contrario, si copio una canción su autor se queda como estaba. Multipliquemos eso por muchos millones. Si millones de personas le roban cada una un tomate a un agricultor, el patrimonio de este se verá seriamente reducido. Si millones de personas copian una canción, el autor de la misma no verá reducido ni un céntimo su patrimonio.

Otra diferencia es que el patrimonio del ladrón se verá incrementado. Un ladrón que robe un millón de tomates habrá incrementado notablemente su riqueza. Contando a 5 tomates por kilo, eso son 200 toneladas de tomates. Por el contrario, un internauta que se baje un millón de canciones no verá incrementado ni un céntimo su fortuna, no será más rico que antes. Incluso se habrá empobrecido un poco, habrá gastado algo de electricidad en el proceso.

Las discográficas nos dicen que esas canciones tienen un precio, el que ellos le han puesto, casi un dólar cada una en iTunes. Pretenden que descargarlas es un incremento patrimonial, pero eso es absurdo. Si un internauta se baja un millón de canciones del p2p, ¿hemos de creernos que ha incrementado su fortuna en un millón de dólares? Si es así yo me apunto, me pasaré todo el día bajando canciones y así ya no tendré que ir a trabajar.

Tal vez la diferencia más importante sea la tercera. Un juego de suma cero es aquel en el cual lo que uno gana el otro lo pierde, mientras que un juego de suma no cero es aquel en el que la ganancia de uno no implica pérdida para los otros. Resulta que el robar es un juego de suma cero, si el ladrón consigue su propósito la víctima perderá lo robado, mientras que si la víctima consigue abortar el robo, será el ladrón el que se quedará sin el botín.

Por el contrario, el copiar es un juego de suma no cero. Puedo bajarme toda la discografía de un artista, y este no perderá ni un céntimo. Incluso si pensamos en hipotéticos ingresos futuros, el hecho de que me baje toda su discografía no significa necesariamente que le hubiera comprado ni un disco de no habérmela bajado. Puede ocurrir incluso que, gracias a haberme bajado su música, me aficione a ella y vaya posteriormente a uno de sus conciertos. Yo obtengo el placer de disfrutar de la música, y el artista puede acabar ganando incluso más dinero del que hubiera ganado si no me hubiera bajado sus canciones.

Así pues el robar es un juego de suma cero, mientras que el copiar es un juego de suma no cero. Lo cual tiene su importancia, dado que las estrategias a seguir en ambos tipos de juegos son diferentes. En los juegos de suma cero no es posible cooperar con el oponente, lo que él gane tú lo vas a perder, si colaboras con el ladrón que quiere robarte te estarás perjudicando a ti mismo.

Por el contrario, en los juegos de suma no cero sí es posible colaborar con el otro jugador, la cooperación es beneficiosa para ambos en muchos casos. Artistas poniendo sus canciones en MySpace, o incluso en Bittorrent, son un claro ejemplo de ello. Tales artistas esperan que una mayor difusión de su música incremente su fama, y que gracias a ello acaben ganando más dinero.

A fuerza de repetir que copiar es robar, las discográficas han acabado adoptando una estrategia de juego de suma cero, como si todo lo que los internautas ganen en disponibilidad y disfrute de la música fuese una pérdida para ellas. Últimamente refinan un poco más su falacia diciendo que una parte de las descargas (antes decían que todas) se traducen en ventas perdidas. Entretanto, los ingresos de iTunes y de los conciertos siguen aumentando.

Con los ingresos globales de la industria musical, incluidos conciertos, pueden pasar muchas cosas (de momento están aumentando), y de ellos se pueden hacer muchas valoraciones, pero aquí lo único cierto e incuestionable es que los robos de los que nos habla la industria de contenidos son bien curiosos: no disminuyen el patrimonio de la víctima, no aumentan el patrimonio del ladrón, y no son un juego de suma cero. A juzgar por su mentalidad, casi parecería que los ladrones son ellos. Pero si es así, ¿a quién están robando?

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