La guerra de los bits

Derechos de autor en la era digital

Nunca hemos pagado por el contenido

Posted by Krigan en 20 septiembre 2009

Editoriales, discográficas, y productoras de cine nos dicen que hemos de pagar por los contenidos, que es ilegal e inmoral que no paguemos por ellos. Sin embargo, una cosa es lo que diga su propaganda y otra distinta es la realidad. Lo cierto es que nunca hemos pagado por los contenidos, sino por copias de los mismos.

Como consecuencia de esta propaganda falsaria, mucha gente cree erróneamente que al venderte la copia te dan una especie de derecho a leer el libro, oír las canciones, o ver la película. Sin embargo, tal derecho a leer, a oír, o a ver las respectivas obras nunca ha formado parte de los derechos de autor, ninguna ley de ningún país del mundo ha dado nunca tal derecho exclusivo al autor. Más aún, resulta evidente que ellos no están cediendo ningún derecho de ninguna clase por el hecho de que incluyen en las copias que nos venden la famosa frase “Todos los derechos reservados”.

La distinción entre vender contenidos y vender copias de los mismos no es para nada trivial. Por el contrario, constituye el núcleo del problema. El autor es el único que tiene derecho a comercializar su obra, el único que tiene derecho a vender copias de la misma, en eso ha consistido siempre el derecho de autor. Pero ¿qué pasa cuando la gente se hace sus propias copias de la obra?

Los avances tecnológicos de las últimas décadas han posibilitado que cualquiera pueda hacer copias de cualquier obra de forma fácil y a un coste virtualmente nulo. Como la industria de contenidos sigue empeñada en cobrar caras sus copias, en lugar de darlas gratis con publicidad, lo que hemos hecho los clientes es recurrir al auto-abastecimiento, nos hacemos nuestras propias copias.

Ante esto, hay 2 opciones: o bien la industria cambia su modelo de negocio, cosa que no quieren hacer, o bien perseguimos por ley el auto-abastecimiento. Esta última opción, sin embargo, significa el llevar el derecho de autor a un terreno inexplorado, es darle a los autores derechos que nunca han tenido.

En el pasado, antes de que la tecnología hiciera posible el auto-abastecimiento, el derecho de autor era algo que no afectaba directamente al público. Editores, impresores, distribuidores, y otros profesionales de la industria sí veían que se les prohibían ciertas cosas, que necesitaban la firma del autor para participar en la comercialización de la obra. Tales prohibiciones no les resultaban onerosas. Al contrario, favorecían su negocio dado que les permitían comercializar sus productos en régimen de monopolio. El público no se veía afectado en la práctica por tales prohibiciones, salvo indirectamente por un incremento en el precio y por algunas carencias de abastecimiento, generalmente (aunque no siempre) de obras poco populares, pero tales prohibiciones no restringían su libertad.

Sin embargo, el intento actual de extender los derechos de autor, para impedir el auto-abastecimiento, sí que afecta directamente a los propios clientes, es precisamente a ellos a los que se les quiere prohibir que se auto-abastezcan, y tal prohibición es abiertamente contraria a sus propios intereses. En definitiva, el derecho de autor era antes una prohibición que beneficiaba a aquellos a los que afectaba directamente, mientras que el nuevo derecho de autor que paso a paso, mediante sucesivas reformas legales, están tratando de imponer, es una prohibición que perjudica a una gran mayoría de afectados en beneficio de una pequeña minoría.

Las analogías que se pueden establecer son demasiado numerosas. Prohibamos el hacer punto para beneficio de los fabricantes textiles, prohibamos beber agua del grifo para beneficio de los que venden agua embotellada. Prohibamos también el hacer copias para beneficio de los que venden copias. El problema es, por supuesto, que si prohíben beber agua del grifo ¿cómo van a saber que yo la estoy bebiendo? ¿Cómo van a impedir que yo la beba? Sin duda es necesario ir un paso más allá, y prohibir que la gente pueda tener agua corriente en sus casas. Pero como también pueden proveerse de agua para beber en las fuentes públicas, también quitamos estas, y como necesitarán agua para el aseo, que se bañen en las piscinas, y que el agua de estas sea salada, para que no la puedan beber. Y como el agua salada se puede destilar, prohibamos la venta de destiladores…

Como ya he dicho, hay 2 opciones, y la otra es simplemente que cambien su modelo de negocio. No hay necesidad de darle a los autores nuevos derechos que nunca han tenido, no hay necesidad de cargarse los derechos constitucionales de los ciudadanos para instaurar un estado policial, para hacer cumplir esos derechos de autor que nunca antes han existido. Que el cambio tecnológico origine cambios en los modelos de negocio no es nada nuevo, ha estado pasando desde que se inició la revolución industrial.

Tal vez los nuevos modelos de negocio les hagan ganar menos dinero o tal vez no. En su día la industria del cine trató de ilegalizar los reproductores de vídeo doméstico, no lo consiguieron, y pocos años después la venta y alquiler de películas ya se había convertido en su principal fuente de ingresos. Es precisamente esa fuente la que ahora tratan de proteger a base de nuevas prohibiciones. En consecuencia, no es cosa segura que sus nuevas prohibiciones vayan a favorecerles, ya han demostrado que son incapaces de ver su propio futuro. Lo que sí es seguro es que el resto de la Humanidad no podemos estar a expensas de que ellos quieran adaptarse a las nuevas tecnologías. El precio que pagaría la sociedad si cediéramos a sus pretensiones sería demasiado alto.

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5 comentarios to “Nunca hemos pagado por el contenido”

  1. […] – Nunca hemos pagado por el contenido « La guerra de los bits Tal vez los nuevos modelos de negocio les hagan ganar menos dinero o tal vez no. En su día la […]

  2. Por fin triunfará el artista. No lo dudes. Pero hay que luchar, hoy mñás que nunca. Detrás de todo esto se esconce la lucha por la libertad de expresión. Internet da poder al ciudadano ese es el quid de la cuestión.
    Un abrazo

    • Krigan said

      Buenas Eme, cuánto tiempo 🙂

      Gracias a Internet, todo el mundo puede publicar lo que quiera, incluidos los artistas, que pueden publicar su música sin pasar por las discográficas. Como bien dices, ese es el quid de la cuestión.

      Un placer leerte, como siempre.

  3. jincho said

    Sobre cómo se debe dejar de vender contenidos enlatados, y pasar a vende simplemente contenidos:

    http://libros.soybits.com/blog/el-reto-de-vender-contenidos

    En general, si no la conoces, la página de soybits es muy, muy recomendable, aportando opinión de un editor digital. En definitiva, si los grands grupos editoriales no mueven ficha rapidamente, y sobre tdo convincentemente, otros surgirán que les comerán la clientela….llá ellos.

    Saludos

    • Krigan said

      Vaya, no la conocía, y es muy buena. Había llegado a leer algún artículo aislado de ellos, desde algún enlace de otras webs, pero nunca había estado en la página principal de ellos ni navegado por sus secciones.

      Mil gracias por la info.

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