La guerra de los bits

Derechos de autor en la era digital

Un mercado diferente

Posted by Krigan en 27 agosto 2009

Las editoriales siguen con una concepción muy arcaica de lo que es vender libros en Internet. Se creen que la cosa es como en los libros impresos: el editor selecciona el libro, sus empleados preparan la edición (corregir pruebas, maquetar, diseño de cubierta), lo mandan a imprenta, y se lo dan al distribuidor, el cual lo repartirá entre las tiendas. Tal vez al libro se le haga algo (o mucho) de promoción.

Sin embargo, en Internet las cosas son muy distintas. Nótese que hablo en presente, estoy contando cómo se hace ya actualmente en Scribd, Lulu.com, Bubok, Feedbooks, etc.

No se selecciona el libro, porque eso es perder tiempo y dinero. A diferencia de una tirada, no pasa nada malo si publicas en Internet un libro de cual no se vende ni un ejemplar. Un libro ocupa menos de un mega en el disco duro de los servidores, y el coste de eso es casi cero. Pagar a alguien para que lo lea (para seleccionarlo) sale muchísimo mas caro.

Corregir las pruebas lo hace el escritor. A no ser que sea famoso, nadie quiere hacerlo por él, precisamente porque se sigue la regla de no seleccionar el libro, se publica cualquier libro que envíe cualquiera.

La maquetación no existe en formatos como Mobipocket y ePub, que son precisamente los más adecuados para el libro electrónico. El escritor ha terminado de escribir el libro con el procesador de textos, correcciones incluidas. Abre un programa conversor, le da a un botón, y ya tienes el libro “maquetado” (listo para publicar). No necesitas diseñar la cubierta porque los libros electrónicos no llevan cubierta.

El distribuidor no existe, y la tienda es una web accesible a nivel mundial. Los propios lectores ya seleccionarán lo que les interese, mediante votaciones de otros lectores, recomendaciones en webs sociales, etiquetas, etc. La promoción la hace el escritor, anunciando el libro entre sus relaciones, en su blog, etc. Si tiene éxito bien, y si no, será uno más entre miles. Sí que hay libros que han tenido un éxito tremendo exclusivamente por su promoción en Internet. “Copia este libro” de David Bravo, por ejemplo.

Si explico todo esto es porque es importante comprender que la web donde esté el libro pasa a serlo todo: editor, distribuidor y tienda. Por supuesto, el libro puede estar en más de una. En ese sentido, lo que hacen las editoriales norteamericanas con Amazon y su Kindle es un error, o montas tu propia web, o estarás fuera del negocio en pocos años.

Naturalmente, lo que hacen muchas editoriales españolas (esperar sin hacer nada) es también un error. Hay un buen puñado de punto-com tomando posiciones ahora mismo, con Google a la cabeza, esperar es un suicidio.

Se da además la circunstancia de que los editores españoles ni siquiera fueron lo suficientemente previsores como para asegurarse por contrato los derechos de Internet de los libros, tales derechos siguen en manos de los autores y sus herederos, así que los editores españoles ni siquiera van a poder pasarse unas décadas viviendo de las rentas hasta que se extingan los derechos de los libros ya publicados. Los agentes literarios son conscientes de ello, y los autores a los que representan sólo firman contratos a corto plazo para Internet.

También está el muy amplio grupo de los libros del dominio público, que incluye infinidad de libros famosos. Ya hay webs especializadas en ellos, y los están dando gratis. De momento hay poco en castellano, pero es sólo cuestión de tiempo que estas webs dediquen más atención a idiomas distintos del inglés. Feedbooks ya tiene sección en castellano y en francés:

http://www.feedbooks.com/books?lang=es

En castellano son pocos (unos 70), pero en francés tienen ya casi 400 libros, y en inglés unos 1.700. Un hecho interesante es que la duración de los derechos de autor no es la misma en todos los países, en algunos duran sólo 50 años después de la muerte del autor. Esto significa que Orwell, por ejemplo, está en el dominio público en algunos países, y una web radicada en uno de esos países puede ofrecer a nivel mundial tales libros.

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3 comentarios to “Un mercado diferente”

  1. jincho said

    Uno de los pocos elementos( ó quizás el único) de la estructura editorial actual, que habría de mantenerse en la web, y que además podría ser un elemento diferencial importante, es el del ayudante personal del autor, editor personal, corrector de estilo, ó como se le quiera llamar, esa persona encargada de pulir el texto, en contacto directo con el autor, buscando la máxima calidad, y sabiendo que luego habrá de pasar el filtro de que la gente los descargue. Por supuesto este profesional de la “edicición digital de contenidos de calidad”, podría ejercer su labor freelance, con lo que las editoriales tradicionales, sencillamente desaparecerían. Es La muerte de las editoriales.

    A mí el esquema resultante me dá: autor + web{marketing + editor personal}+ descargas muy económicas e inmediatas = Negocio.

    Eso sí, cuando hablo de editor personal, no me refiero sólo a lo que actualmente hay en las editoriales, que son asesores de creación de Best-sellers. Estoy pensando más en la linea de los grandes de la edición de los años 50 y 60 del siglo XX, algo mucho más centrado en la Calidad ( con mayúsculas). Incluso algo parecido hay en la música, donde las grandes discográficas han descuidado la parte más creativa en aras de promover la parte más comercial. El mejor ejemplo que conozco es el del gran, grandísimo productor Alain Milhaud, que en los años 60 y 70 provocó muchos de los cambios musicales en España, aunando innovación técnica, innovación artística y riesgo tanto en lo económico cómo en nuevas ideas. Eso lo perdieron las discográficas. Eso lo han perdido los estudios de cine (Aunque algo se mueve, p,ej. el 3D). Y, eso es a lo que han renunciado las grandes editoriales actuales, más preocupadas del best-seller que de la calidad. R.I.P.

    Saludos.
    PD – y con la grima que me dá el que Alain Milhaud fuera el productor de “Ciclos” de Los Canarios de Teddy Bau…..

  2. jincho said

    Interesante sin duda, la página de descarga de libros con publicidad que mencionan en tinta-e. No es nada molesta la presencia de publicidad. Es chocante ver publicidad en medio del libro, pero igual es sólo la falta de costumbre.
    Saludos.

    • Krigan said

      Acabo de escribir un artículo en el que menciono esa página. Verdaderamente creo que ahí está el futuro del libro electrónico para libros “nuevos” (que no se hayan extinguido los derechos de autor). Para los que están en el dominio público, Feedbooks y similares se pueden financiar con la publicidad de la propia web.

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